En mi área doctoral busco diferentes formas de cómo la tecnología puede ayudar a mejorar la movilidad en la ciudad”. Cristian Portilla

Carlos Jaramillo: Una de las dificultades graves —en su gestión— que atraviesan las ciudades de América Latina es precisamente el tema de movilidad. Existen muchas razones por las que se puede suscitar problemas en las ciudades, mencionaré una a manera de ejemplo. Los procesos de urbanización rápida derivados de las grandes masas humanas que han inmigrado del campo a la ciudad. Eso ha ocasionado problemas como el apoderamiento de suelo en las periferias. Derivado de ello, se producen también problemas en la movilidad de la ciudad. Dentro de esa problemática (muy general antes mencionada), ¿qué modelo sería el más apropiado para enfocar la movilidad en ciudades intermedias como Cuenca?.

Cristian Portilla: La metodología de acuerdo al tamaño de las ciudades no varia demasiado, lo que sí varía es el nivel de inversión en los estudios que tienen que realizarse —para cada ciudad—. Debemos entender que la movilidad existe como una necesidad del ser humano. No se puede pensar en incorporar sistemas de transporte público para que los use la gente, sino al contrario, la gente es la que incentiva a que estos transportes públicos sean creados por sus necesidades. Las ciudades lo que necesitan es conocer como la gente se está moviendo, conocer las líneas de deseo de acuerdo a las actividades que tiene una ciudad. Si toda la concentración de actividades se da en un mismo punto de la ciudad, obviamente todos los viajes serán atraídos hacia un centro. Lo interesante es que, en una misma ciudad existan varios centros para que los viajes se distribuyan de forma diferente, y las personas no se dirijan únicamente hacia un solo punto. Determinar las posibles rutas por las cuales la gente podría llegar a desarrollar sus actividades sirve para tener un panorama completo de la ciudad, en especial determinar cuales son los atractores. En ese momento se puede empezar a hacer una planificación, tanto de transporte público, como de nuevos sistemas de transporte. 

CJ: Cuenca, es una ciudad que tiene un Centro Histórico de vital importancia en su funcionamiento. Ahí se concentra el uso de Gestión de la ciudad, y hace pocos años atrás ha decidido descentralizar sus actividades produciendo nuevos polos en lugares estratégicos, con el fin de que los usos de suelo se distribuyan de una manera más equilibrada. De este modo la planificación urbana de la ciudad apunta a que los usos de suelo se desconcentren para que la movilidad se vuelva mucho mas dinámica.

CP: Sabemos que vivimos en estas cuatro dimensiones, y las tres primeras son precisamente espaciales. Esto nos lleva a tener una solución espacial, descentralizando estos focos atractores en diferentes espacios de la ciudad. Sin olvidar que también tenemos una solución que podría ser temporal, es decir, poder aplanar estas horas ‘pico’, distribuyendo la demanda alrededor de todo el día. ¿Cómo se consigue esto?; por ejemplo cambiando los horarios laborales y de las instituciones educativas. No todas las personas tienen que llegar a las siete de la mañana a su trabajo, quizás algunas pueden llegar antes y otras después. Con estas acciones la congestión en este ‘pico’ va aplanándose y existe una fluidez diferente en franjas más largas del día.

Ya que hablamos de movilidad y sus posibles soluciones, me quiero referir ahora al proyecto del Tranvía que se esté llevando a cabo dentro de la ciudad. Inevitablemente es un proyecto que va a impactar en el Centro de la ciudad; para algunas personas se trata de una irrupción en su cotidianidad. Pero yo creo que con el tiempo la gente va a ir asumiendo el tranvía como algo propio, que forma parte de su ciudad y de ellos mismo. Tardará un tiempo hasta que la gente lo conozca y se apropie del espacio y de su territorio. Pongo de ejemplo a Medellín, en donde el tranvía también causó problemas como: accidentes, caos vehicular en su construcción, vías cerradas, etc. Al final se trata de una máquina que aparece repentinamente dentro de un contexto determinado como una nueva forma de transporte, y la gente no está preparada para asimilar esta intervención tan ‘repentina’. 

CJ: En Cuenca durante los ensayos de funcionamiento del tranvía ocurrieron varios accidentes, e incluso situaciones anecdóticas que generan numerosas críticas al proyecto.

CP: A fin de cuentas es algo que esta irrumpiendo en el entorno, que cambia la dinámica, la estabilidad del territorio. “Creo que la gente va a terminar acostumbrándose”. Recuerdo el caso de Cartagena con los buses BRT. La gente fue muy reacia, no aceptaba que una forma diferente de transporte los llevara a sus hogares, pero a medida que fue avanzando el funcionamiento del sistema se estabilizó la situación. Finalmente, la gente se da cuenta de los beneficios que tiene ocupar este tipo de transporte. Llegar más rápido a sus casas, significa pasar más tiempo con sus familias, quizás dormir quince minutos mas por la mañana. A fin de cuentas significa aumentar la calidad de vida de las personas. Pensar en como se movilizan las personas nos lleva a mejorar su calidad de vida.

CJ: Se estima que aproximadamente un 15% del número de viajes diarios acoja el tranvía. Desde mi punto de vista debe existir una articulación conveniente con el otro sistema de movilidad masivo de la ciudad que es el transporte público de buses. Pero este sistema en Cuenca es de carácter privado. Son 475 buses que brindan servicio a la ciudad, por lo que pronostico varios conflictos de intereses económicos y políticos.

CP: Siempre existirán estos conflictos de intereses. Lo cierto es que todos los actores involucrados deben estar claros que todo lo que se está haciendo va en beneficio de la mejora en la movilidad. Debe haber una articulación de todos los modos de transporte, incluyendo la bicicleta pública. Un sistema de transporte integrado donde el recaudo se haga mediante una sola tarjeta. 

CJ: Uno de los elementos claves de movilidad en la ciudad, y en el caso de Cuenca por supuesto es la movilidad de transporte privado. La ciudad de Cuenca tiene el mayor número de vehículos privados en relación a su cantidad de habitantes —en el Ecuador—. Esto significa que el transporte privado es el protagonista en muchas de las horas y lugares de la ciudad. ¿Es compatible una planificación de movilidad adecuada con un libertinaje en cuanto a número de vehículos privados que cada año aumentan?.

CP: De lo que se habla en los últimos tiempos en cuanto al vehículo privado la opción para su ‘neutralización’ va por dos lados, empujar y atraer. Empujar para que el usuario del vehículo privado abandone su uso diario. Existen varias opciones para hacerlo, por ejemplo el cobro por congestión. Cobrarles a las personas que en este caso lleguen al Centro. Están además otras medidas relacionadas con el costo del combustible, sin embargo las implicaciones sociales que tendría subir su precio serían increíblemente altas. “Estas medidas podrían ser muy polémicas”.

Ahora, esta también la atracción al transporte público. Un transporte sostenible, económico y cómodo, que le permita llegar a la gente a cualquier punto de la ciudad. Esto genera que la gente ya no tenga como objetivo el transporte individual, sino el colectivo. Para mejorar la movilidad deben existir estas dos estrategias, empujar y atraer. 

Para terminar quiero añadir que —para mí—, una de las mejores formas para buscar una solución integral a los problemas de movilidad, es que los gobiernos se alíen con las universidades. En las universidades están los centros de pensamiento, personas que se dedican día a día a pensar la ciudad, su territorio, el entorno. En cuanto exista esta sinergia entre el Gobierno y la Universidad quizás puede haber un mejor futuro para todos.